Los Clasificadores de Residuos Urbanos Sólidos representan una importante realidad en toda la región latinoamericana, que en las últimas décadas ha seguido de manera aún más relevante el abandono del campo y la migración hacia los cinturones metropolitanos de las grandes ciudades. Asimismo, la clasificación de material reciclable representa hoy en día una herramienta de supervivencia para millones de personas. En los últimos años en muchos países de Latinoamérica se han formado emprendimientos asociativos, redes y organizaciones de clasificadores, que buscan mejorar las condiciones de trabajo y de vida, buscando espacios de negociación con las instituciones y la sociedad en su conjunto. En este marco, Retos al Sur, desde el 2005 está apoyando la constitución y formalización de emprendimientos colectivos y cooperativas de clasificadores en el Uruguay, la formación de trabajadores y la mejoría de las condiciones laborales, la adquisición de material de trabajo y la construcción de pequeñas infraestructuras. Cabe remarcar como en el contexto uruguayo y latinoamericano, la clasificación de residuos sólidos no sea considerada como un trabajo en el pleno sentido de la palabra. De hecho, la basura es comúnmente considerada como algo ya no utilizable y por ende despreciable a los ojos de los demás. Por lo tanto, quién trabaja con la basura, es tratado con sentimientos de rechazo, además de ser etiquetado con estereotipos de varias raíces. Por lo general, la sociedad no se cuestiona lo que ocurre luego que el clasificador junta la bolsa de basura, cómo sigue el proceso de recuperación de los desechos; se visualiza al clasificador como alguien que junta basura para vivir, sin tener presente el beneficio ambiental y económico que genera esta actividad.
No obstante esa visión negativa, los grupos de clasificadores juegan un papel muy importante en el marco de un desarrollo sustentable y en la implementación de la economía del reciclaje, representando de hecho el primer eslabón de la cadena productiva basada en el re-uso de los materiales, conectando ciclo informal y formal de la actividad económica. A partir del final del año 2009, Retos al Sur dispone de un fondo de micro-crédito, cual instrumento de apoyo a los grupos de clasificadores. A través de la micro-financiación, se pretende mejorar la organización y las condiciones de trabajo colectivo, hacia la creación y formalización de emprendimientos cooperativos, capaces constituir un sector socio-económico de servicios en el ámbito de la gestión de los residuos urbanos sólidos. Tal visión, identifica la “basura” no como un problema, sino como un recurso para la creación de empleo y erradicación de las condiciones de pobreza, bajo el convencimiento que los emprendimientos clasificadores recubran un papel muy importante tanto en el marco de un desarrollo socio-económico sustentable como en la preservación del medio-ambiente, generando valor agregado para el conjunto de la sociedad.